¿Netflix o HBO? Un falso dilema

Por David Martin Acedo

El mismo título de esta entrada, esta falsa dilogía, plantea un engaño. Porque las circunstancias de este país han llevado a reducir todo a una simplista dialéctica: el mayor competidor, Movistar+, se ha dedicado a comprar derechos y apenas ha dedicado tiempo a la producción propia. Por tanto, hasta que no cambie su ecuación (y pronto), a esta plataforma le espera un vía crucis. Otros canales rivalizan por el catálogo de películas: Filmin, Wuaki,… En definitiva, hasta la aparición de Amazon, el duelo parece centrarse a corto plazo entre estos dos gigantes. ¿Cuál escoger? ¿Netflix, HBO? Vayamos a ello.

NETFLIX: EL GIGANTE TELEVISIVO

Netflix llegó hace un año y eso le supone jugar esta contienda con cierta ventaja. Justo para frenar a HBO, arrancó estos días con una jugosa aportación: descargar episodios para verlos en el tren, en el avión sin necesidad de conexión. Jugoso as que ningún competidor tiene hasta ahora en su baraja.

Netflix ha demostrado ser un auténtico titán y las cifras que maneja demuestran que su intención es sencillamente conquistar el mundo. Hasta ahora se ha negado a mostrar sus cartas: nadie sabe las descargas, el éxito de sus series; pero si algo demostró con The Get Down es su audacia y su abultado presupuesto. Una serie como The Crown luce con una producción que nada tiene que envidiar al cine. Las series más caras tienen el sello de Netflix. El mismo Hollywood tiembla ante ella. Adquiere las mejores series a golpe de talón y en los festivales se lleva a casa las mejores piezas. Se expande con producciones propias en cada país que aterriza. El cine que produce se estrena en salas y en Netflix de forma simultánea: esa bofetada a Hollywood le ha costado ser ninguneada por la academia y el desprecio de muchos grandes directores, que se niegan a trabajar con este gigante.

Su catálogo es impresionante, hiperbólico. Pero a excepción de sus producciones, sus espectadores jamás sabemos cuándo retirarán o perderán derechos de series.  Y aunque el perfil de sus producciones tiende a ser su carácter popular, “comercial”, incluso juvenil, intenta adquirir calidad y sello propio con nombres como Brooker, BBC, Bryan Fuller, Gilligan,… Como Caribdis, sus fauces lo engullen todo. Sin distinción. Friends, House of Cards, Breaking Bad, Perdidos, Narcos, Peaky Blinders, The Crown, The Walking Dead, Better Call Saul, Modern Family…En este apabullante póker, ¿cuál es para nosotros su escalera real?

– NARCOS: la historia del narcotráfico vista más allá de Estados Unidos. La inversión en publicidad no impide ver la ambición y la calidad de este retrato de la droga y los cárteles. Sus dos primeras temporadas las protagonizó Pablo Escobar. Crepuscular, violenta y sin concesiones, muestra una visión ya adulta, ya desencantada de la corrupción, la injerencia de la DEA, la fuerza del dinero. Tan adictiva como el polvo blanco.

– THE PEOPLE VS O.J SIMPSON: el primer gran juicio mediático se transformó en una miniserie que arrasó en los Emmy. Tan actual como demoledor, Cuba Gooding interpretó a un O.J inmerso en un huracán del que surge la pregunta a la que da respuesta esta miniserie: ¿inocente?

– BETTER CALL SAUL: una de las mejores series de la historia (también en Netflix) dejó a su paso un spin-off que no le anda a la zaga. Digna sucesora, Better Call Saul demuestra el talento narrativo de Gilligan a partir del tragicómico pasado del mejor abogado de Albuquerque. Merece toda la atención. Desde el Lazarillo, nunca la picaresca tuvo un rostro tan bondadoso como el de Saul Goodman.

– BLACK MIRROR: Netflix logró llevarse la mejor serie de ciencia ficción al cesto. Su tercera temporada (y sus inolvidables temporadas anteriores) ha permitido a Brooker un mayor número de episodios, mayor inversión y varios episodios de oro. ¿Mejor o peor? Júzguenlo ustedes mismo. Creo que Brooker se ha permitido analizar de nuevo nuestro mundo y sus terrores sin perder un centímetro de crudeza.

– HANNIBAL: sabemos que en quinta posición debería estar Breaking Bad, Perdidos, House of Cards o Peaky Blinders, pero no cesamos en nuestro empeño. Seguimos soñando con una cuarta temporada. Y que la audiencia se rinda ante esta delicia.

                                            HBO: IT´S NOT TELEVISION

Ella inauguró la tercera edad de oro de la televisión. Aunque en sus inicios, HBO fue un servicio de suscripción en deportes y películas, quiso independizarse de los estudios de Hollywood y generar una programación propia. Fraggle Rock abrió el camino. A diferencia del resto, HBO no buscó la audiencia (ya obtenida por deportes) sino un sello: calidad, impacto cultural. Chris Albert jugó en otra liga y el escándalo llegó con Oz, más tarde Los Soprano llegaría a la historia grande de la televisión. Sin depender de patrocinadores, HBO se atrevió con una narrativa nueva. Ahora nos hemos habituado al camino abierto con HBO, pero ellos trajeron el contenido adulto, las visiones ambiguas del mundo, las personajes con defectos, romper con la técnica del procedimental.

HBO ha llegado a España deprisa y corriendo. Casi parece haberse colado por la puerta de atrás. Han aprovechado HBO Nordic para desembarcar. La empresa asegura que resolverá muchos de sus problemas. Sin aplicaciones para dispositivos de consola ni para Smart TV. Sin la posibilidad de descargar episodios. No se pueden crear distintos perfiles. El tiempo resolverá muchos de estos inconvenientes. Su catálogo es muy inferior a Netflix, pero hablamos de HBO: Juego de Tronos, The Wire, Los Soprano, A dos metros bajo tierra, Band of Brothers o True Detective bastan por sí solos. Y además llegan sorpresas de la mano de DC: Supergirl, The Flash y ¡oh! La serie de Sorrentino: The Young Pope con Jude Law, Preacher o la muy recomendable The exorcist llegan de la mano de HBO.

¿Nuestra escalera?

-DAVID SIMON: en lugar de incluir únicamente The Wire (la mejor serie de la historia de la televisión), HBO nos permite disfrutar también de Generation Kill y Treme. A la espera de Show me a hero, Simon ha sido el que mejor ha retratado nuestra sociedad. La gran novela de nuestro siglo puede encontrarse entre los traficantes, los policías o los políticos de Baltimore. Aunque requiere tiempo, The Wire nos mostró los entresijos del capitalismo moderno. Activista social, fiel a su espíritu periodístico y a la verdad documental, nos mostró como pocos la delincuencia (en todos sus estratos), la educación, la política y por qué no hay héroes ni enemigos claros. Obama se declaró fan absoluto de Omar.

– LOS SOPRANO: Un mafioso acude a una psiquiatra tras un extraño desmayo. Nueva Jersey. Una madre posesiva. ¿Les suena? ¿No? En febrero de 2001, el Museo de Arte Moderno de Nueva York proyectó las dos primeras temporadas de Los Soprano. Algo estaba cambiando en la televisión y su artífice, David Chase, el Creador, pasó a ser el primer guionista en aparecer en la portada de Rolling Stone. Los Soprano acaparó el aplauso de público y crítica. La historia de la televisión empieza y acaba de algún modo con esta serie.

– A DOS METROS BAJO TIERRA: la historia de una familia, los Fisher, que regenta una funeraria. Los cadáveres por fin tenían un espacio en la televisión. Allan Ball se dedicó a barrer con todos los tabús y exponer los traumas, los conflictos internos, los miedos de unos personajes a los que podemos entender. Crecemos porque afrontamos el cáncer, la depresión, el amor, el drama de morir. Por primera vez, se contrataba a dramaturgos y no sólo a guionistas para construir episodios. Si todo esto no les convence, sepan que el mejor final de serie lo logró esta serie conmovedora y valiente.

– JUEGO DE TRONOS: salvo que vivan en otro planeta, creo que sobran las razones para justificar su inclusión. Si quieren saber más, les insto a leer nuestros dos artículos sobre la serie y los libros.

– WESTWORLD: esta es la serie del año. Con una sola temporada hasta el momento, todo parece revelar que nos hallamos ante una obra maestra, tutelada por Nolan, Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood y una banda sonora única. Cada episodio genera discusiones, teorías, nuevas mitologías, como sólo Perdidos había ofrecido a los espectadores, a través de un argumento aparentemente sencillo: en un futuro, los humanos disfrutan de un parque temático llamado Westworld, donde pueden apuñalar, robar y violar a robots con una apariencia muy humana. La serie afronta todos los desafíos de la ciencia ficción: no son pocos los guiños a Blade Runner. Pocas series se atreven a jugar y a reflexionar sobre la humanidad, la metafísica, los límites de la tecnología y lanzarnos enigmas como “¿alguna vez has cuestionado la naturaleza de tu realidad?”

CONCLUSIÓN

Creemos que ambas plataformas ofrecen una panorámica global de la televisión y aunque Netflix esté en estos momentos mejor situada, los precios de ambas plataformas permiten al espectador la posibilidad de disfrutar de ambas. Algunos cafés menos y un placer garantizado para todo el mes. Nunca el nuevo cine estuvo tan cerca del sofá. Y vienen para quedarse.

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