Takashi Murakami. El dolor y la belleza

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Con Takashi Murakami siempre existe el peligro de que unas cuantas lágrimas se acaben derramando, aunque el lector no lo quiera y no pueda evitarlo. Si alguien teme el drama y el dolor, esta no es su lectura, mejor que continue su camino o que mire para otro lado: Murakami es un autor que se aproxima de manera sutil y casi imperceptible al nucleo de la tragedia, que dibuja sus viñetas con un tono poético, taciturno, donde es imposible distinguir la vida de la muerte, la vigilia del sueño, la risa del llanto. Cada trazo es un dardo de esperanza que atenaza al lector, subyugado por la fuerza de sus personajes; sus narraciones atraviesan los años y las décadas constatando que el tiempo es un elemento tan frágil y etéreo como el reflejo de la luz.

 

Murakami se presentó al público español con la obra El perro enamorado de las estrellas: una obra compuesta de dos partes que tienen como eje central la figura del perro y su lealtad. Una narración sin concesiones para nadie, ni para los humanos ni para los animales: la historia centra el peso de la narración en un padre de familia que, tras ser diagnosticado de una enfermedad degenerativa, es repudiado por todos y decide comenzar un viaje hacia ninguna parte con su fiel amigo Happy, el perro que adoptó siendo un cachorro abandonado. Una historia sobre el abandono, sí, pero también sobre la esperanza, erigida en la imagen de ese perro que mira a las estrellas, anhelando lo imposible, deseando lo inalcanzable. Un retazo de vidas que no admite concesiones ante la crueldad humana, ya no solo sobre los animales, sino sobre la impasibilidad del ser humano ante la visión del dolor ajeno.

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Ante la tragedia que se desarrolla (y de la que ya somos testigos en los primeros instantes), Murakami adopta un tono casi ingenuo, demasiado humano para lo que tenemos que ser testigos: no faltarán los momentos de humor y los instantes, breves, de ternura. Su ritmo es lento, pausado, pero Murakami narra con temple una historia que se contruye en lis tiempos muertos, pero que con su estilo se convierten en momentos intensos y plenos de vida.

El autor también sabe nutrir a su narración de un abanico enorme de personajes, que aparecen fugazmente en la primera parte pero que tendrán su desarrollo en una segunda parte inolvidable. Y es que el mangaka sabe desarrollar, de manera magistral, subtramas que parecen nacidas de la pluma de un gran narrador de pequeñas historia. Porque, que nadie se engañe, aquí no estamos contemplando una gran odisea en pos de la salvación, sino el pequeño viaje de dos personajes al margen de la sociedad.

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Murakami repite movimiento y estructura en su siguiente obra publicada aquí, El pájaro azul, esta vez para hablar de la ausencia. Otro drama narrado con un temple que lo aleja de la lágrima fácil: una familia vuelve de pasar un día en el campo y sufre un accidente en el que muere el hijo, el marido queda en coma y la mujer resulta ilesa. La tragedia no reside en las brutales consecuencias que el accidente tienen para la protagonista, sino en la terrible evidencia de que la vida sigue: el funeral, los hospitales, la constatación de la ausencia… Murakami sabe tocar todos estos puntos sin exceder el drama, sin regodearse en el dolor.

Otra forma de olvido se convierte en el eje de la segunda parte: el Alzheimer comienza a borrar la memoria de un anciano, quien ha de ver cómo los tiempos se confunden, las situaciones se repiten, los instantes desparecen… La ausencia se hace presente (también en el dibujo, con una serie de recursos impactantes) en esta última historia en la que Murakami se confirma como uno de los autores de manga más interesantes de estos últimos años, con un estilo en el dibujo y en la narración totalmente personal.

Si aún no han descubierto a Takashi Murakami, las dos obras que ha editado Ponent Món son un auténtico regalo. No teman la dureza de sus argumentos ni el sufrimiento que retrata porque Murakami consigue trascender su drama y mostrarnos los breves destellos de belleza tras el dolor. Una belleza que hiere, sí, como la vida.

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