EN LA MADRIGUERA DE ARKHAM

Estamos en pleno centro de Barcelona. En uno de los días más gélidos y concurridos del año, pues coinciden el frío y las rebajas a las puertas de Arkham Comics. Lo habíamos visitado antes, pero hoy nos hemos citado con Xavi, su dueño, para hablar de cómics.

El propio local –su aparador, el mostrador, los estantes, incluso el hilo musical- es en sí un álbum ilustrado, nos cuenta sin palabras parte de su historia y de su carácter. Arkham luce con desparpajo un toque bizarro o barroco como él mismo lo define, que aprovecha cada rincón, que no deja ángulo muerto ni esquina ignorada. Tiene personalidad y ofrece también una decoración muy teatral, acorde con la otra profesión de Xavi: da clase en el entorno de las artes escénicas. La tienda muestra su amor a las marionetas y una cierta nostalgia muy ochentera en la decoración. En cierto modo, Arkham nos recuerda a aquellos Superjuegos reunidos de los 80: unos dados y unas pocas láminas de cartón ofrecían 100 juegos, desde el parchís clásico al backgammon; como aquel juego de mesa, Arkham en poco espacio nos da mucho para un día ideal de lluvia.

Es como esas tiendas de antigüedades casi extintas, hechas para el curioso y para el especialista, donde las horas se hacen minutos. Hay algo de caos y de capricho en este espacio. Por ejemplo, tiene un libro sobre Mayra Gómez Kemp porque le gusta. Así de simple y de honesto. Es su castillo en el aire y añade a él lo que le agrada. Los demás entramos como en la madriguera de Alicia y podemos hallar cualquier cosa.

En las puertas de Arkham Comics

En las puertas de Arkham Comics

Igual que la tienda, Xavi en un instante expresa mucho de su carácter, de su comprensión del negocio: a cada visitante o curioso le pregunta si le puede ayudar en algo. Y la pregunta no es retórica: Xavi no sólo sabe de cómics, los lee y disfruta hablando horas de ellos. Pertenece a ese gremio, cada día más raro, que conoce y ama su oficio, que cuida y mima al cliente. Sólo espera y desea del cliente que salude al entrar, nada más reclama, pues el conocimiento y la paciencia lo pone él en grandes dosis.

Antes de iniciar el recorrido, nos explica su historia con la tienda. 16 años atrás, era profesor de teatro y actor, además de cliente y amigo de Arkham, por entonces afincada unas calles arriba, en la que colaboraba durante Sant Jordi. Tres años después, trasladado Arkham a la calle Xuclà, Xavi se convierte en el propietario. Trece años después, alterna su labor teatral con capitanear este País de Nunca Jamás.

Y es que los habituales a estas tiendas solemos hacer un camino similar al de Nunca Jamás: recobramos nuestra memoria infantil, la que no se ruboriza ante los juguetes ni desdeña la fantasía. Debemos creer en las hadas para poder navegar como John o Michael (gracias a algunos cómics) por Arkham y disfrutar como niños con Totoro, con Jack, con Sandman. En Arkham hay grutas y pasadizos secretos. A estribor divisamos a Heidi y descubrimos en la proa un extraño fanzine. Pero será mejor que Xavi dirija el timón hacia buen puerto, no sea que nos perdamos entre el oleaje.

En un extremo, hay un rincón dedicado a libros, a novelas que por diversas razones le interesan y quiere que estén. Alberga también, junto a la entrada, una sección para libros importados. No descuida los libros infantiles ilustrados que merecen un espacio propio. Los juguetes se esparcen como duendes traviesos por toda la tienda.

Tiene diseminados también algunos clásicos que procura releer, a pesar de la falta de tiempo, como pueden ser Alpha Flight, creado por John Byrne, y Sandman de Neil Gaiman. Recuerda aún con afecto su lectura en voz alta de El fin del mundo y en especial, Un sueño de un millar de gatos (perteneciente al tomo País de sueños).

Y por supuesto el manga ocupa un espacio privilegiado. Y aquí nos recomienda con vehemencia a Junji Ito, en especial Gyo, relato muy lovecraftiano bañado de peces y muerte, cuyas páginas parecen desprender un extraño hedor a pescado. Nos habló de Uzumaki, que requiere reedición pues ¡está descatalogado! Y con énfasis nos remarcó que leyéramos cuanto antes: El samurái que vendió su alma escrito por Issei Eifuku, “lo necesitáis” nos remarca. A partir de las técnicas del grabado japonés, cuenta Xavi, este autor construye un relato que tiene como mérito tanto el apartado gráfico (a cuenta del dibujante Taiyo Matsumoto) como narrativo. Y no se olvida de Hakaiju de Shingo Honda: monstruos colosales que obligan a correr y salvar el pellejo. Según nos explica, a través del arco principal circulan relatos que cierran cada cuatro tomos y nos garantiza que el tomo 13 es el despipote, a partir del cual empezará una nueva historia. Tomamos nota.

¿Y por qué no asiste al Salón del Manga a pesar de dominar el género? La razón es sencilla: su stand debe recoger toda la filosofía de Arkham, su barroquismo, su diversidad, su trato, sus productos y mostrar en el Saló sólo una faceta –el manga- sería estafar al comprador. Tiene manga en su tienda, pero no sólo eso. La diversidad de productos en su tienda es, sin duda, un principio fundacional; por ello, vaya donde vaya, no puede dejar olvidado ningún rincón, todo es importante dentro de este pequeño gran universo.

Interior de Arkham Comics

Interior de Arkham Comics

Por esa razón, al recomendarnos terror, salta del manga al otro peso pesado del cómic, el estadounidense, que vio nacer tanto a Eisner como a Robert Crumb o Alan Lee. Nos enseña la brutal Crossed del siempre desatado Garth Ennis, cómic salpicado de sexo y violencia, tan salvaje como una buena canción de heavy metal, que no se cohíbe en mostrar torsos desnudos y sangre a borbotones, donde el peor monstruo no es la epidemia o el zombi sino el humano. Le gusta especialmente y lo subraya La cosa del pantano de Alan Moore, en cuyas páginas páginas ha leído algunas de las historias en viñetas que más le han aterrorizado o más miedo ha pasado. No se olvida de mencionar a Rachel Rising de Terry Moore, terrorífico pero en un registro más sutil que el de Ennis. Adora a Neil Gaiman y le tiene dedicado un pequeño santuario, sólo falta una vela para rendirle culto. Ha erigido un altar que a los seguidores del autor norteamericano les parecerá un sueño hecho realidad. Uno de sus mejores relatos de terror lo ocupa el tomo 24 horas de Sandman.

Al preguntar sobre novela gráfica, nos deja entre las manos El Folies Bergère de Zidrou. Le apasiona y sabe transmitirlo de inmediato. Con matices afirma que es de lo mejor del 2013. Su autor, Zidrou, busca dibujantes adecuados para cada una de sus historias, lo que le imprime un rasgo diverso y rico a todo el conjunto.

No descuidamos en nuestro itinerario al que más descuidan: el fanzine. Es el medio para iniciarse, nos recuerda Xavi, y hoy día ya no se publican deprisa, los editores cuidan el diseño y se desprenden en muchos casos de las grapas. Es el fanzine un importante trampolín, explica, en un mercado español, a veces copados por grandes corporaciones, y que necesita el estímulo y la supervivencia de pequeñas como La cúpula. Tres grandes nombres no pueden mantener toda la industria, los outsiders proporcionan no sólo oxígeno sino vitalidad al mercado. Y sin olvidarnos de los fanzines, regresa a ellos para hablarnos con especial cariño de El naufraguito que cierra sus puertas, aunque tendrá epílogo, un número para sus seguidores.

¿Y para adolescentes? También tiene sus predilectos, aunque asegura que un Maus como lectura en institutos es tal vez demasiado y formula una pregunta acertada: ¿recomendaríamos Kafka a un lector inexperto? Pues apliquemos la misma regla para el cómic. A falta de que las escuelas logren superar su etapa victoriana, su pedagogía de lo políticamente correcto, nos invita a que lean Alexis Strogonov, un recorrido por la revolución bolchevique, la República de Weimar y la guerra de los Balcanes, ideado por Émile Bravo y Jean Régnaud. Un “prodesse et delectare” en toda su dimensión.

Como colofón, nos enseña risueño su última adquisición: bolígrafos que proyectan la batseñal o el emblema de Superman al encender la luz que incorporan. Esa luz parece guiar a los transeúntes a Arkham Comics, nuevos o habituales, todos bienvenidos, que irrumpen hipnotizados en el reino.

Es hora de despedirse. Tras fotografiar algunos rincones de este cosmos comiquero, nos despedimos de Xavi. Deseamos a Arkham una larga travesía sin crisis ni peligrosos arrecifes. Y como Alicia, nosotros despertamos junto a la madriguera, extenuados y satisfechos, con algunos cómics más en la cartera. Volveremos pronto.

A los demás, ¡bienvenidos a Arkham Comics!

Detalle de Arkham Comics

Detalle de Arkham Comics

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