The Walking Dead: Si dudas… es que sigues siendo humano

Tomas una decisión en cuestión de segundos, sin saber si es la correcta o no, una decisión que puede suponer la vida o la muerte, y, en realidad, no eres consciente de que el camino que recorres estará marcado por esa decisión, sólo sabes que sigues vivo y que eso ya te vale, solo te preocupa el ahora, el instante. Pero, de una manera u otra, todo aquello que hayas hecho o dejado de hacer, todas las decisiones que hayas tomado o dejado de tomar, todos los momentos convergerán en un punto, en una persona: Clementine, esa niña que te acompaña desde el inicio del fin del mundo. The Walking Dead te pone en la tesitura de sobrevivir, pero tú debes decidir a qué precio: puedes pensar que todo vale para sobrevivir, y posiblemente sea cierto, más cuando unos seres putrefactos te persiguen a ti y a tus compañeros con la intención de devoraros, despedazaros y desmembraros. Pero recuerda que eres un ser humano, un ser racional, social y cultural, que ha crecido bajo el imperio de las leyes: si en algún punto quieres no perder tu humanidad, aquello que te diferencia de los zombis, debes tomar las decisiones correctas… aunque no sepas cuáles son.

Puede parecer mentira que un videojuego llegue a ponernos en situaciones tales que debamos pensar en todo lo anterior, pero Telltale Games ha sabido captar a la perfección el espíritu que emana del cómic y ha creado una obra dura, lacónica, directa e impactante, tierna y visceral; que quizás peque de unas mecánicas repetitivas y simples, pero que pone toda la carne en el asador a la hora de tejer una historia de dura implicación sentimental y moral. Si alguna vez habéis querido saber cómo actuaríais en caso de Apocalipsis zombi, con este videojuego tenéis la oportunidad de poneros a prueba. Y no se trata de saber si podríais matar a muchos zombis o no, si tenéis buena puntería o agilidad, si eres diestro en superar una fase… nada de esto, aquí no hay niveles que superar, ni jefes finales, ni puntuaciones, ni premios. Aquí solo hay vida y muerte, y más de lo segundo que de lo primero.

Lee Everett con las manos en la masa.

Lee Everett con las manos en la masa.

Esto podría echar atrás a muchos jugadores, sobre todo a aquellos que jueguen para distraerse un rato y poner a prueba su pericia con el mando. Pero en Telltale Games, como su nombre augura, son unos grandes narradores, capaces de crear personajes de una gran profundidad: Clementine, Kenny, Christa, Katjaa, Carley… todos ellos se convertirán en vuestra familia y lucharéis para que ninguno de ellos caiga, desfallezca o se dé por vencido. Tu nombre es Lee Everett, eres un convicto que se dirige en un coche policial a la penitenciaría donde debes cumplir tu pena por asesinar a un congresista que se había acostado con tu mujer. Pero en tu camino se cruza un zombi y el coche se estrella. A partir de aquí te toca sobrevivir en este nuevo amanecer de la humanidad, aunque más bien se trata del ocaso, de la mano de una joven niña que ha perdido a sus padres. Y es este elemento el que dota de una nueva dimensión a este videojuego. Me explico: Lee no debe únicamente sobrevivir y evitar que los demás mueran (algo que, claro está, no podrá siempre conseguir) sino que ha de pensar en cómo sus acciones se traducen en una cadena de decisiones morales que marcarán la conducta de Clementine en este nuevo mundo. Pongamos un ejemplo muy claro (atención spoiler): cuando consigues salir de una habitación donde una familia de caníbales te tenía encerrado junto a Clementine y algunos más, puedes optar por matar a sangre fría a uno de dichos caníbales o bien perdonarle la vida (caramba, no nos olvidemos de que ellos también tratan de sobrevivir). Sí se lo merece, se han comido a uno de tus compañeros y querían que vosotros compartierais ese delicioso bocado, pero tu actuación quedará marcada a fuego en la actitud de Clementine, en cómo se enfrentará al mañana. ¿Qué hacer?

Lee y Clemetine: conversaciones mirando al futuro.

Lee y Clemetine: conversaciones mirando al futuro.

La genialidad de este videojuego es que, en santa expresión borgesiana, es un jardín de senderos que se bifurcan: puedes recorrer el mismo camino de modos muy diversos, cada bifurcación que tomes te dirigirá a otra distinta y no podrás volver la vista atrás para observar lo que te perdiste al no escoger ese otro sendero. Una red de posibilidades que se abren y se cierran de tal modo que tendrás la impresión de que esta historia de despliega ante ti y solo para ti, que este camino que transitas ahora, se ha abierto por tus elecciones, por tu manera de actuar. Es impresionante ver cómo elecciones que tomaste al inicio de esta aventura, repercutirán de manera decisiva en tu final: lo que anteriormente te parecía correcto comprendes ahora que ya no lo es, que en este nuevo mundo dominado por los caminantes, tus elecciones basadas en justificaciones morales ya no valen para mucho, la supervivencia es tu modo de vida, tu sino, tu credo. Has de cambiar, pero ¿hasta qué punto? El asesinato que comete Lilly nos helará la sangre, por inesperado y terrible, pero lo hace por los mismos motivos que tú, por el bien del grupo. ¿Quién nos creemos nosotros para poder juzgar tales actuaciones? ¿Qué está bien y qué está mal en esta nueva realidad? Estamos en tierra de nadie, entre los escombros de una civilización y los cimientos de una nueva. Se abre ante nosotros un infierno que nos obliga a replantearnos los conceptos de barbarie y civilización; un replanteamiento que las palabras de Italo Calvino, en su “Ciudades invisibles”, nos ayuda a vislumbrar:

El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo y darle espacio.

El infierno de la sociedad, algo que visibiliza perfectamente este tipo de productos, basados en la supervivencia de un reducido grupo de seres humanos que se convierte símbolo de toda una comunidad que ha de cohabitar a pesar de sí mismos. Vivir y morir, compartir y acumular, amar y odiar, confiar y desconfiar. Y, pese a todo, sólo existen dos opciones que el juego no deja de poner en primer plano capítulo tras capítulo: puedes convertirte en parte de ese infierno, dejando que una joven ya contagiada sea devorada viva por varios zombis, lo que te permitirá tener más tiempo para recoger suministros para ti y tu grupo; o puedes intentar extraer de ese infierno lo que no es propiamente infierno, disparar a esa joven y evitar su sufrimiento, pero delatando tu ubicaciónn exacta a la horda de caminantes entretenidos en devorarla. Tú decides, pero ninguna de las dos opciones apaciguará tus dudas y temores.

Nuestro grupo, nuestra familia... al menos durante un tiempo.

Nuestro grupo, nuestra familia… al menos durante un tiempo.

Es a esta brecha moral a la que The Walking Dead expone al jugador a cada minuto: no es un juego de acción, aunque vuestro corazón sufrirá, os lo garantizo. No es un juego de agilidad, pero deberás ser rápido en decidir para salir con vida. No tiene grandes puzzles, pero te hará pensar, y mucho (y más allá de cuando estés jugando). Te pondrá al límite, te hará viajar a lugares insospechados, te hará decidir entre lo malo y lo peor. Pero te dará la libertad de dibujar una historia que harás tuya, que te conducirá por donde tú hayas decidido ir, lo que no quiere decir que te lleve por a donde querías llegar. Un viaje por la barbarie de la civilización y la civilización de la barbarie, un viaje en el que la duda es lo que te hará saber que sigues siendo humano. Y, sí, esto es un videojuego. Y de los buenos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s